Alimentación de los niños, escolares y jóvenes

Dra. Carmen Gómez Candela et al. · Nutrición - Pediatría · 11/01/16

Introducción

Introducción
Objetivos

A lo largo del ciclo vital, la alimentación debe aportar la energía y los nutrientes suficientes y necesarios para mantener el estado de salud y bienestar, así como un buen estado nutricional; además, en las dos primeras décadas, la alimentación debe favorecer un crecimiento y desarrollo óptimos.

El acto de comer es voluntario e individual, si bien, son muchos los factores culturales, familiares, económicos, etc. que, a lo largo de la vida, influirán en la creación de nuestros futuros hábitos alimenticios. Entre dichos factores podemos destacar los siguientes:

  • La incorporación de los niños a la guardería. Este acontecimiento ocurre cada vez en edades más tempranas, de forma que se convierte en un punto crítico en su alimentación y educación nutricional. En este periodo inician su contacto con la práctica de la actividad física, un elemento fundamental para el desarrollo de unos hábitos de vida saludables.
  • La incorporación de la mujer al mundo laboral ha supuesto un cambio en su papel en la sociedad y en la organización familiar. Como consecuencia, se ha visto reducido el tiempo y dedicación a la organización y control de la dieta familiar, lo que, con frecuencia, se traduce en un menor control en el ámbito familiar de los hábitos alimentarios.
  • En los últimos años estamos presenciando la continua difusión de mensajes en torno a la alimentación en los medios de comunicación. Sin embargo, la información transmitida puede inducir a error, pues por un lado promueven el consumo continuo de alimentos al mismo tiempo que presentan la delgadez y los alimentos teóricamente apropiados para lograrla no solo como saludables sino también como sinónimo de éxito.
  • Las creencias religiosas y otros aspectos culturales influyen de forma notable en la adquisición de los hábitos alimentarios de una persona.
  • Los recursos económicos de una familiar determinan, en cierto modo, la diversidad de los alimentos que se van a consumir en casa y, por tanto, la familiarización del niño con los distintos grupos de alimentos. 

Es muy importante iniciar la educación nutricional en épocas tempranas de la vida, pues es en los primeros años cuando el niño adquiere el control sobre sí mismo y sobre el ambiente que le rodea, así como la época en la que comienza a interesarse por las propiedades organolépticas de los alimentos. En etapas posteriores, la mayor autonomía irá determinando la elección del tipo de alimentación; es por ello que la educación para la instauración de unos hábitos saludables debe comenzar desde pequeños.

Actualmente, los hábitos alimentarios de la población infantil española están cambiando, tal y cómo muestran los resultados del estudio EnKid. Entre ellos destacamos los siguientes:

  • El 8,2% de la población infantil y juvenil española acude al centro escolar sin haber desayunado.
  • El 4,1% no realiza toma de media mañana.
  • El 32% consume en el desayuno menos de 200 kcal.
  • El desayuno estándar consiste en un vaso de leche acompañado de azúcar o sacarina, galletas, bollería o pan.

Otros estudios desarrollados en el ámbito escolar ponen de manifiesto que asistimos a un aumento del consumo de comida rápida y bebidas azucaradas, constituyendo en algunos casos el 20-30% del consumo energético total. Por otro lado, el tamaño de las raciones de productos manufacturados es cada vez mayor, lo que conlleva un incremento de la ingesta calórica total en niños y adolescentes; hecho que contribuye notablemente al aumento de la obesidad infantil, la cual se sitúa en torno al 15-32%, con una marcada dependencia geográfica.

Los objetivos que van a guiar el diseño de las estrategias o intervenciones nutricionales dirigidas a educar, desde el punto de vista nutricional, a niños y adolescentes, podrían resumirse en lograr un adecuado aporte de nutrientes que permita:

  • Cubrir las necesidades energético-proteicas propias de los niños y adolescentes para preservar o alcanzar un adecuado estado nutricional.
  • Asegurar la cobertura total de los requerimientos nutricionales en las diferentes etapas de crecimiento y de la vida adulta en general.

Los objetivos generales del curso son:

  • Conocer los requerimientos nutricionales específicos en estas edades.
  • Capacitar para realizar recomendaciones específicas de ingestas de grupos de alimentos y de raciones adaptadas a los requerimientos.
  • Vincular los requerimientos específicos de nutrientes en las diferentes edades y sexos con la prevención de las patologías crónicas. 

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