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Blog, Medicina Interna
Estatinas y diabetogénesis
11/10/2017
Dr. Jesús Millán Nuñez-Cortés
Director médico-científico de Medicina Interna

En el año 2008 se publicó por vez primera una elevada tasa de diabetes de nuevo comienzo en los pacientes tratados con estatinas (rosuvastatina), después de 1,9 años de media de seguimiento. Específicamente se incrementaba el riesgo, con respecto a controles, en un 25%. Todo ello sin menoscabo del notable y significativo beneficio por la reducción del riesgo de infarto, ictus y muerte por cualquier causa.

Parece que el efecto diabetogénico puede ser dependiente de la estatina y también de la dosis empleada. En un estudio retrospectivo incluyendo una cohorte de más de un millón de pacientes tratados con estatinas (rosuvastatina, atorvastatina y simvastatina), el riesgo de padecer diabetes alcanzó un 18%, y tanto la dosis como la duración del tratamiento eran determinantes.

¿Son todas las estatinas iguales?

En un análisis publicado en 2015, que incluye a cerca de 500.000 pacientes se ofrecen los siguientes datos sobre el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 asociado a diferentes estatinas: rosuvastatina, 42%; atorvastatina, 25%; simvastatina, 14%, fluvastatina, 4%; y pravastatina, 2%.

En 2009, un metaanálisis de seis estudios con más de 57.000 pacientes mostró un incremento del 13%. En el año 2010, otro metaanálisis clave, con trece ensayos clínicos y más de 91.000 pacientes, el riesgo de aparición de diabetes se situó en el 9%, y este dato ha sido una referencia en estos últimos años. Hay que destacar que los autores concluyen que es preciso tratar 255 pacientes con estatinas durante 4 años para que aparezca un caso adicional de diabetes mellitus, a pesar de lo cual el beneficio clínico para prevenir un accidente vascular es cinco veces superior.

Un año más tarde, en un metaanálisis incluyendo cinco estudios empleando altas dosis de estatinas, en cerca de 33.000 pacientes, se ratifica el efecto diabetógeno de las estatinas, y que dicho efecto se encuentra relacionado con el empleo de dosis más altas  de estatinas: 12% más de riesgo que si se emplean dosis moderadas.

En el año 2013, un análisis de conjunto de 17 estudios, con más de 113.000 pacientes, confirma que el riesgo se asocia a mayores dosis de estatinas, así como a estatinas más potentes: incremento de riesgo del 25% con 20 mg/día de rosuvastatina, y 15% con 80 mg/día de atorvastatina, y sólo un 7% con 40 mg/día de pravastatina.

En un reciente metaanálisis, se analizan los efectos individualizados de la pitavastatina y se constata el nulo efecto sobre el metabolismo hidrocarbonado. En consecuencia, parece la estatina más segura a la hora de tratar a pacientes con diabetes o con intolerancia a la glucosa, esta evidencia se ha incluido en la ficha técnica del producto.

¿Hay poblaciones más susceptibles?

Al margen del tipo de tratamiento con estatina (su potencia, su dosis, y la duración del mismo), algunas personas podrían ser más susceptibles de desarrollar diabetes durante el tratamiento con estatinas; de forma particular, aquellos individuos con distintos factores distintivos de síndrome metabólico: IMC por encima de 30 Kg/m2, hipertensión, triglicéridos por encima de 150 mg/dl, y glucemia plasmática en ayunas superior a 100 mg/dl. Otros factores que podrían predisponer a la aparición una vez instaurado el tratamiento son: la edad (superior a 65 años), el género femenino, la historia familiar de diabetes mellitus, o los antecedentes de infarto de miocardio o de insuficiencia cardiaca.

Qué cabe concluir

El riesgo global de desarrollar una diabetes de nuevo comienzo en los individuos tratados con estatinas se puede considerar como pequeño a moderado, y, aunque significativo, es inferior al beneficio clínico que se obtiene con su empleo para la prevención cardiovascular.

Estas evidencias obligan a establecer criterios para minimizar el riesgo de diabetes en todos los pacientes tratados con estatinas, muy especialmente en los que ya tienen factores de riesgo metabólicos o son prediabéticos. Entre las consideraciones que es preciso asumir deberíamos señalar:

  • Descartar factores predisponentes para la aparición de diabetes.
  • Seleccionar la estatina que pueda ser empleada con más seguridad porque tenga un mínimo o nulo impacto en los indicadores glucémicos.
  • Adicionalmente, seleccionar una estatina que aporte una potencia hipocolesterolemiante adecuada al riesgo cardiovascular del paciente.
  • Focalizar el interés máximo en pacientes en prevención secundaria.

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