La calidad ha sido durante los últimos 20 años un enfoque de trabajo constante por la mejora continua, los centros han ido desarrollando estrategias y políticas para mejorar, incluyendo sistemas de monitorización y desarrollo de indicadores para medir y, fundamentalmente, analizar nuestras estructuras, procesos y resultados.

A esta gran estrategia en los centros se ha añadido en los últimos diez años la “seguridad clínica”, impulsada fundamentalmente desde EE. UU., donde, analizada la cifra de eventos adversos y sucesos centinela, la sociedad en general lanzó una señal inequívoca sobre la necesidad de profundizar en la minimización de los eventos de seguridad. En este capítulo avanzaremos por el primer camino pero también por el segundo, cada vez más importante.

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