No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas. Séneca (Córdoba, 4 a.C.- Roma, 65 d.C.). 

Aunque les pueda resultar sorprendente lo que voy a decir, puedo garantizarles que el texto que están ustedes empezando a leer tiene escasos precedentes (permítanme que deje una puerta abierta a la excepcionalidad) en el contexto de un curso en gestión hospitalaria, e incluso en la bibliografía de referencia en este ámbito. Las consultas en la atención hospitalaria (y con toda seguridad también en la primaria) han estado aparcadas en un limbo de despreocupación, cuando no en el ostracismo, por parte de gestores y académicos, al menos en lo que a su análisis, evaluación, modernización y propuestas organizativas de mejora se refiere. Esta circunstancia resulta incomprensible teniendo en cuenta ya no solo el montante de actos asistenciales que representan sino también el volumen de población y de recursos implicados.

En la búsqueda de elementos para la reflexión colectiva y para generar preocupación e inquietud por este tema en los alumnos de un curso tan cualificado y prestigioso como el que están cursando, hemos decidido poner nuestro foco de atención en este área. Estamos en la certeza de que es imprescindible corregir errores del pasado y dotar a los directivos sanitarios de los elementos necesarios para, en primer lugar, entender el peso específico de la consulta externa dentro de la actividad asistencial hospitalaria. Y, en segundo lugar, fomentar la revisión crítica de todas las iniciativas que se han ido adoptando con respecto a este dispositivo asistencial a lo largo de los últimos años.

Estamos convencidos que el esfuerzo valdrá la pena, y permitirá alcanzar una visión amplia y profunda de la realidad asistencial de uno de nuestros talones de Aquiles como organización.

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