El objeto de la atención sanitaria, y en concreto de la hospitalaria es atender procesos de enfermedad, al tiempo de ser un foco de generación de conocimiento y formación de profesionales para la mejora continua de los procesos de atención sanitaria.

Los hospitales clásicamente han sido y son los focos de acumulación de recursos tecnológicos, materiales y humanos de los dispositivos sanitarios, en torno al área de hospitalización donde se encuentran ingresados los enfermos que precisan de una mayor atención. A su alrededor se han ido incorporando el resto de los recursos más novedosos y caros.

En los últimos tiempos, debido al desarrollo de la tecnología y del conocimiento, los procesos diagnósticos y terapéuticos (esencia de la actividad médica) se han ido sofisticando a la vez que se han hecho menos agresivos y más eficientes, pudiendo ofrecer resultados infinitamente más efectivos que hace unas pocas décadas en un tiempo y con una necesidad de cuidados de paciente mucho menores. Ello ha llevado a una marcada disminución de consumo del recurso cama de agudos frente a un aumento inusitado de demanda de recursos ambulatorios, urgencias y áreas diagnósticas.

Todo ello ha obligado a los gestores sanitarios a cambiar el chip de una gestión de recursos estructurales (camas, plantillas, …) a una gestión de los procesos completos de atención. El papel del profesional médico y por ende del servicio médico es primordial. Se trata del ingeniero del proceso, que además toma decisiones a tiempo real frente a cada caso en lugar de decisiones sobre un prototipo. Decisiones que conllevan resultados de calidad final y de consumo de recursos o costes. Así pues, podemos afirmar que la gestión de los procesos clínicos es el factor clave de la gestión hospitalaria, el origen de toda la cascada de actuaciones hospitalarias, el factor determinante de la calidad final y coste del proceso asistencial, es decir, de la capacidad competitiva y del coste total del hospital.

Este curso no pretende ser un libro de texto, no plantea verdades absolutas que no existen y menos en una materia como la gestión, ni su objeto es enseñar a gestionar la actividad médica aplicando recetas prefabricadas. Simplemente se plantea abrir perspectivas, enfocar cuestiones, atisbar un panorama complejo y generar opinión y debate. Incluso en los apartados en que define un modelo posible, con sus pasos y “recetas” como es en el apartado de la gestión de la calidad, si se profundiza se apreciará que simplemente se plantea una serie de cuestiones a chequear, pero que la concreción en un plan y unas acciones deben ser fruto del diagnóstico concreto de cada situación y de la toma de decisiones específica.

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