Los problemas sexuales, sociales, psicológicos, hormonales, ambientales y biológicos se pueden clasificar como quejas, disfunciones o trastornos.

Estos problemas se asocian con la angustia personal; por lo tanto, la función anormal o descontento sexual pueden existir sin un trastorno objetivo presente. La disfunción sexual se definiría como «la incapacidad para disfrutar completamente de las relaciones sexuales».

La disfunción sexual femenina (DSF) es una condición compleja y mal entendida que afecta a mujeres de todas las edades, aumentando la prevalencia con los años. La DSF es un trastorno frecuente: el 39,6% de mujeres entre 18 y 75 años manifiestan tener algún tipo de disfunción con criterios ICD-10 (International Classification of Diseases).

Las DSF, de forma simplificada, se pueden clasificar en:

  • Trastornos de interés o deseo sexual.
  • Trastornos de la excitación.
  • Trastornos del orgasmo.
  • Trastornos por dolor.

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