El 10% de las gestantes tienen presión arterial alta durante el embarazo y la preeclampsia (PE) complica del 2 al 8% de los embarazos. En general, entre el 10% y el 15% de las muertes maternas directas se asocian con PE y eclampsia (Duley 2009). La PE es un trastorno progresivo multisistémico caracterizado por la nueva aparición de hipertensión y proteinuria, o hipertensión y disfunción de órganos terminales con o sin proteinuria, en la mitad del embarazo o posparto. Se resuelve después del parto (August and Sibai 2017). El neonato puede sufrir prematuridad, crecimiento intrauterino restringido. La PE se asocia a secuelas a largo plazo para las madres y sus hijos (Duley 2009).

La incidencia de la PE es 1,5 a 2 veces mayor en los primeros en comparación con los posteriores (Morton 2016). Los factores de riesgo más importantes para desarrollar PE son los antecedentes de PE y la presencia de anticuerpos antifosfolípidos (Duckitt and Harrington 2005), siendo la única medida preventiva demostrada el ácido acetilsalicílico de baja dosis antes de la 16 semana.

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