Todas las personas tenemos fortalezas, potencialidades, habilidades, saberes y capacidades que nos han permitido sostenernos, evitar caer, sentirnos bien, tener mayor nivel de bienestar. Estos factores no son exclusivamente personales, propios de cada ser humano, sino también los hay en las familias, asociaciones, colectivos e instituciones de los barrios y pueblos.

Contar con estos factores nos permite cambiar la mirada hacia la salud y no mirar sólo hacia la enfermedad que es la manera tradicional que tenemos de abordar las consultas desde las profesiones sanitarias. Identificar los activos en salud de la población, tenerlos en cuenta, conectarlos, potenciarlos y difundirlos, supone incluir una nueva mirada y metodología. Trabajar con este enfoque permite aumentar el nivel de salud de la comunidad, generando comunidad y una mayor participación social, facilitando la promoción de la salud.

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