Aproximadamente el 30% de las consultas dermatológicas en Atención Primaria (AP) son para llevar a cabo una valoración de tumores cutáneos.

Los profesionales de AP desempeñan un papel clave en la discriminación entre neoplasias cutáneas benignas y malignas, es su responsabilidad hacer una adecuada selección de pacientes que se derivan posteriormente a Atención especializada/ Dermatología. Se debe actuar en dos aspectos:

  • Reconociendo las lesiones sospechosas mediante la adquisición de conocimientos y habilidades en anamnesis, examen visual, exploración física de la piel; uso adecuado de otras técnicas diagnósticas de imagen como la dermatoscopia que nos ayude en el diagnóstico diferencial.
  • Educando a toda la población en hábitos saludables de exposición solar, en la fotoprotección de forma activa, en especial en la infancia y en aquellos individuos predispuestos  o en  los que tienen nevus melanocíticos múltiples o antecedentes familiares de 1º grado de cáncer cutáneo.

Será fundamental tener en cuenta los hallazgos clínicos característicos que hagan sospechar el diagnóstico de un tumor maligno cutáneo, para su correcta derivación al dermatólogo, para que éste revalide el diagnóstico y biopsie/extirpe la lesión para su confirmación con el estudio anatomopatológico. En el cáncer cutáneo, especialmente en el melanoma, es esencial el diagnóstico precoz.

Contenidos relacionados