La enorme incidencia y prevalencia de las enfermedades cardiovasculares en nuestro medio, que siguen siendo la primera causa de morbimortalidad en la población general, se sustenta en la existencia de distintos factores de riesgo, siendo los fundamentales: tabaquismo, hipertensión arterial, dislipemia, y diabetes mellitus. Además la pandemia de obesidad facilita la agrupación de tales factores de riesgo que, clínicamente, se presentan asociados y con nexo fisiopatológico común, bajo la expresión clínica de un síndrome metabólico con un elevado riesgo cardiovascular acompañante.

Es inaceptable el riesgo cardiovascular de origen metabólico debido a la coexistencia simultánea de distintos factores de riesgo. Por tanto, las distintas estrategias para reducir el riesgo vascular de la población general a través del control y manejo intensivo de tales factores de riesgo metabólicos han de ser una prioridad.

El riesgo cardiometabólico, al encontrarse sustentado en distintos factores de riesgo con intensidad variable y diferentes combinaciones, es polifacético y modificable. En consecuencia se transforma en un problema sanitario su abordaje. Reducir el riesgo poblacional e individual que acompaña a este problema obliga a dar respuesta a preguntas como: ¿qué papel juega cada uno de los factores de riesgo que se agrupan?, ¿cómo se puede expresar y detectar el síndrome cardiometabólico?, ¿qué abordaje requiere cada uno de los factores de riesgo y cuál es la estrategia cuando todos ellos caminan juntos?, ¿qué objetivos terapéuticos nos hemos de marcar?, ¿es posible un abordaje integral de este problema?

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