El estado nutricional de la mujer embarazada es uno de los numerosos factores potenciales que interactúan para determinar la progresión y el resultado de la gestación.

Se han investigado los efectos de la desnutrición en poblaciones previamente bien nutridas, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial en muchos países de Europa, que fueron sometidos a una privación alimentaria grave. Estudios retrospectivos llevados a cabo en Alemania, Holanda y Rusia indican que aumenta la frecuencia de amenorrea, un fenómeno protector que refleja la falta de energía para el embarazo, de forma considerable en este periodo. También la frecuencia de abortos, mortinatos, muertes neonatales y malformaciones se incrementó entre las mujeres que concibieron durante la hambruna. Del mismo modo, la descendencia mostró reducción de los pesos y la talla al nacimiento. Esta misma situación podemos observarla hoy día en algunos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) vinculados a malnutrición.

Contenidos relacionados