El cáncer es actualmente una gran carga a nivel mundial, ya que está aumentando su incidencia y prevalencia debido al envejecimiento de la población junto al aumento de sus factores de riesgo como tabaquismo, inactividad física, contaminantes ambientales, etc.. De hecho, según la organización mundial de salud (OMS), el cáncer es una de las enfermedades con más morbimortalidad a nivel mundial. A través del informe GLOBOCAN 2012 (3) realizado por la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC), se estimaron en 14.1 millones los casos nuevos, 8.2 millones las muertes relacionadas con éste y en 32,6 millones las personas que viven con cáncer

El termino cáncer engloba a un gran número de patologías que tienen en común un crecimiento celular descontrolado y una diseminación no jerarquizada de células anormales. El proceso de la carcinogénesis implica cambios dinámicos en el genoma que llevan a la transformación celular. Este hecho les permite escapar de los mecanismos homeostáticos que controlan la proliferación y pierden la interacción normal con el microambiente que las rodea.

Este proceso se caracteriza por una elevada inestabilidad genómica y por un crecimiento desordenado de las células neoplásicas en el tejido, que da lugar a la formación de una masa, conocida como tumor, que ha perdido la arquitectura tisular. Además, estas células pueden adquirir la capacidad de migrar a otros tejidos con el fin de establecerse en nuevos nichos y proliferar, dando lugar a metástasis.

La acumulación de mutaciones, debido a la inestabilidad genómica a la que están sometidas las células tumorales, supone una ventaja adaptativa para estas células y permite la adquisición de nuevas propiedades. 

Esto nos lleva a grandes desafíos ¿Qué podemos hacer con un paciente que ha dejado de responder a los tratamientos convencionales? ¿Podemos ofrecerle nuevas armas terapéuticas? ¿Debemos darnos por vencidos en la lucha contra el cáncer? Actualmente, debido a la creciente incidencia y prevalencia del cáncer a nivel mundial, no podemos darnos por vencidos y nos vemos en la necesidad de buscar nuevas vías terapéuticas con las que intentar abrir nuevas puertas que permitan a los pacientes dilucidar nuevas esperanzas con las que continuar luchando contra su enfermedad, conseguir mejoras en la supervivencia que no sean a costa de aumentar toxicidades y, por supuesto, mejorar su calidad de vida.

Dentro de todo este contexto, una de las vías que más fuerte está abriéndose camino entre las últimas investigaciones de tratamientos oncológicos es la inmunoterapia, que se basa en la estimulación del sistema inmunológico en la lucha contra el cáncer.

Contenidos relacionados