La esquizofrenia es una enfermedad compleja y heterogénea, en la que están implicados numerosos factores: genéticos, neurobiológicos, neuroquímicos, neuropsicológicos y ambientales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la psicosis es una de las enfermedades psiquiátricas más incapacitantes, por lo que ampliar su conocimiento permitirá ampliar las opciones de intervención.

Actualmente la investigación se dirige hacia la búsqueda de posibles biomarcadores con el objetivo de implementar intervenciones precoces y ofrecer la mejor opción terapéutica.

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