El tratamiento por ondas de choque (OC) se ha consolidado como una terapia innovadora, segura, eficaz, y no invasiva, alternativa al tratamiento conservador estándar, infiltraciones y cirugía, en diversas patologías musculoesqueléticas crónicas y en medicina regenerativa.

Las ondas de choque (OC) se empezaron a utilizar en el campo de la urología en 1980 por su capacidad de desintegrar los depósitos cálcicos (litotricia)1, 2, 3. Desde 1987, se emplean en el campo de la ortopedia, bajo el nombre de ortotripsia, no como destructor sino como inductor de la reparación y regeneración4. Su creciente evidencia científica ha sido ratificada, en especial en tendinopatías crónicas y pseudoartrosis, con una efectividad entre el 65% y 91%, y minima tasa de complicaciones5, 6.

La investigación básica en OC ha experimentado un notable avance en el conocimiento de los principios físicos y biológicos de esta tecnología, y en su mecanismo de acción, la mecanotransducción, como modalidad terapéutica capaz, no sólo de aliviar el dolor, sino también de estimular la regeneración tisular en determinados procesos crónicos estancados como las tendinopatías crónicas y la pseudoartrosis4. Se ha convertido en alternativa a la cirugía en determinadas tendinopatías, así como pseudoartrosis.

La tecnología de ondas de choque comprende generadores de OC focal (electrohidráulicos, electromagnéticos y piezoeléctricos) y ondas de presión radial (onda neumática o balística). Debe resaltarse el diferente mecanismo de acción de cada uno de ellos, sus parámetros terapéuticos específicos, sus correspondientes estudios científicos y los consensos internacionales sobre su aplicabilidad.

Este curso está avalado por las siguientes tres sociedades científicas de ondas de choque:

 

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