El término ortesis es la traducción del término orthosis, procede del griego y significa poner recto. Aunque durante muchas décadas ésta ha sido la función adjudicada a las mismas, desde mediados de la década de los 80 del pasado siglo se empezaron a utilizar con objetivos funcionales para mantener una función o para ejecutarla.

Uno de los problemas en la aplicación y uso de las ortesis es que, en general, deben ser fabricados a medida. Sin embargo, faltan estándares adecuados, especialmente en nuestro medio, por falta de formación específica de bastantes de los técnicos ortoprotésicos, debido a que no existe, como en otros países, una formación reglada y estandarizada de esta actividad.

Las ortesis son más efectivas y beneficiosas si los objetivos funcionales por las que se colocan están perfectamente definidos y, además, son asumidos por la totalidad del equipo, debido a que la indicación de las ortesis depende de las necesidades biomecánicas y de los objetivos funcionales para cada individuo (1).

La prescripción ortésica debe reunir una serie de indicaciones, como ocurre con las indicaciones farmacéuticas y deben incluir el diagnóstico, la descripción y diseño de la misma, objetivo de uso y forma de aplicación.

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