El pie y sus estructuras son un ejemplo de perfección en cuanto a su arquitectura, ingeniería y biomecánica. Constituye un elemento fundamental en los mecanismos de la marcha formando parte inseparable en la función del apoyo, proporción y sostén del sistema humano. Está destinado a recibir toda la carga del cuerpo y sirve de soporte al peso corporal tanto en reposo como durante la marcha. El pie en el niño presenta unas características específicas respecto a las del adulto, siendo una estructura en continua evolución y crecimiento.

Los trastornos en el desarrollo del pie, en el apoyo y la patología específica del pie infantil pueden alterar su función primordial, provocando dolor y alteración funcional, que interfiere en la vida cotidiana del niño.

Las patologías del pie y su apoyo son motivos frecuentes en las consultas de pediatría, rehabilitación y traumatología infantil.

Una correcta observación y exploración física (basada en el conocimiento anatómico del pie y su patología) es la clave para llegar al diagnóstico en la mayoría de las alteraciones del pie.

La responsabilidad del pediatra de Atención Primaria en la patología del pie es establecer un diagnóstico correcto, decidir si se precisa un tratamiento específico y derivar a los servicios de rehabilitación infantil o traumatología cuando sea preciso.

Existen algunas patologías del pie que precisan un diagnóstico precoz para evitar una alteración funcional que conlleve una discapacidad posterior. Por otra parte, hay alteraciones del pie que son clave para diagnosticar una enfermedad subyacente de base.

La responsabilidad del médico rehabilitador es conocer todas las patologías del pie en el niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, así como los tratamientos más adecuados que se deben realizar con el objetivo de evitar o minimizar las posibles secuelas, y mejorar la calidad de vida tanto del niño como de su familia.

Contenidos relacionados