Las náuseas y vómitos son la sintomatología descrita con mayor frecuencia durante el embarazo, hasta en el 80% de los casos. La mayor parte de las gestantes presentarán síntomas leves y no requerirán tratamiento farmacológico, tan solo un cambio de hábitos dietéticos. En un porcentaje menor de casos, hasta un 25-30%, las pacientes presentan un cuadro de mayor intensidad que precisa de tratamiento médico ambulatorio. Las náuseas y vómitos suponen uno de los motivos más frecuentes de consulta en gestantes, y la causa más frecuente de ingreso hospitalario en el primer trimestre. Del mismo modo, la sintomatología nauseosa tiene un gran impacto en la calidad de vida de las pacientes, en las que puede provocar estrés y ansiedad, y tiene un elevado coste para el sistema sanitario.

El adecuado reconocimiento del cuadro y su tratamiento precoz puede evitar la progresión de los síntomas hacia el cuadro más grave dentro de este espectro, que es la hiperémesis gravídica, que afecta al 0,3-2% de las gestantes, y se caracteriza por náuseas y vómitos intensos y continuos que dan lugar a deshidratación, desnutrición, alteraciones metabólicas e hidroelectrolíticas y pérdida de peso. La causa última de este trastorno se desconoce a día de hoy, y se postula que tiene un origen multifactorial. Tiene una importante agregación familiar y una alta tasa de recurrencia en sucesivas gestaciones. Es un diagnóstico de exclusión, y su tratamiento se basa en la reposición de fluidos y electrolitos y la utilización de antieméticos que ayuden a controlar los síntomas.

Existen varios tratamientos eficaces para las náuseas y vómitos con un perfil adecuado de seguridad para la gestación. El cuadro de hiperémesis gravídica puede llegar a ser grave, precisando hospitalización, aporte de vitaminas y nutrientes y tratamiento antiemético intravenoso. Durante el proceso de tratamiento es necesario realizar una valoración global de la paciente, y proporcionar apoyo psicológico.

En cuanto al pronóstico gestacional, se han descrito aumentos en la tasa de eventos trombóticos, fetos pequeños para la edad gestacional y cuadros de preeclampsia, si bien el riesgo global es bajo y se asocia a los cuadros más graves.

En algunos cuadros graves refractarios al tratamiento, es preciso instaurar una nutrición enteral o parenteral y administrar corticoides por vía intravenosa. La terminación de la gestación por este motivo es poco frecuente, y queda reservada para cuadros con un deterioro materno importante y refractarios a tratamiento.

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